España dilapida miles de millones en trenes inútiles

Traducción de "Spanien steckt Milliarden in unnütze Züge", publicado por Die Welt el 25 de junio de 2013. Artículos como este configuran la imagen que los alemanes se forman de España, por obra y gracia de una casta política criminal, con un dinero de todos que ahora no llega para sanidad ni educación.
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Con créditos y miles de millones desde Bruselas, España ha construído la segunda red más grande de alta velocidad del mundo. Ahora, el país no puede permitirse su mantenimiento.

Por lo menos, el trayecto inaugural transcurrió hasta Alicante sin problemas. En un par de horas, el tren rápido S-100 de la firma francesa Alstom llevó al presidente español, Mariano Rajoy, y al príncipe Felipe desde Madrid al centro de la ciudad mediterránea. Pero a su llegada, los mandatarios y los periodistas que les acompañaban toparon con la dura realidad en la Península Ibérica.

Manifestantes indignados recibieron al jefe del gobierno con silbidos, mientras la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, quedaba en segundo plano en las fotos oficiales porque está imputada por corrupción. Y en la nueva estación, los viajeros tuvieron que pasar por tablones provisionales, pues el edificio aún no está terminado.

Rajoy intentó alejar los problemas con sonrisas y alabó su propia política: "Se trata de un paso importante para la cohesión nacional", dijo, y cosechó silbidos de ciudadanos en crisis que no entienden las prioridades del gobierno. El nuevo tramo ferroviario, 169 kilómetros entre Cuenca y la ciudad del Mediterráneo, ha costado 2.000 millones, exactamente lo mismo que el gobierno quiere ahorrar en sanidad en los próximos dos años.

La fiebre por la alta velocidad empezó hace 21 años, cuando se inauguró el primer AVE en la línea entre Madrid y Sevilla. AVE es la abreviatura de "Alta velocidad española", y además es la palabra castellana para "pájaro". En aquel entonces, el pájaro ferroviario voló hasta la Exposición Internacional en la metrópolis andaluza. Y demostró a los políticos del país que la inauguración de nuevos tramos de alta velocidad era bien recibida entre los votantes.

Sólo China tiene una red mayor

El presidente conservador José María Aznar prometió, en el año 2000, conectar las 47 capitales provinciales del país con la red de AVE. Su sucesor, José Luis Rodríguez Zapatero, fue aún más allá: ningún español debía vivir a más de media hora de una estación de AVE.

Durante mucho tiempo, las promesas no supusieron ningún problema financiero: con ayuda de dinero europeo, los españoles han construído una red de 3000 kilómetros de alta velocidad. Sólo China tiene una red mayor, pero eso sí, 26 veces más habitantes.

Gracias a las 18 conexiones diarias desde y hacia Alicante, los habitantes de la capital pueden ahora acercarse a las playas de la Costa Blanca. Tal como ha sucedido en los tramos de alta velocidad a Barcelona, Valencia, Málaga y Sevilla, las tarifas han subido claramente: "Con los trenes Alvia que había hasta ahora, se necesitaban tres horas y 10 minutos. Ahora se hace el recorrido entre Madrid y Alicante en 40 minutos menos, pero la tarifa cuesta casi el doble", lamenta el madrileño Pablo Betetes, de 23 años, que estudia Informática en Alicante. Un billete para un solo viaje cuesta 64,90 Euros, la tarjeta para 10 viajes nada menos que 422 Euros. (A Betetes) le parece asombroso que, en tiempos de crisis, la empresa de ferrocarriles abandonara la antigua línea, por la que los trenes circulaban a 200 km/hora, para forzar la alta velocidad.

Sólo la mitad de los viajeros esperados

La expansión de las líneas de AVE ha costado a los españoles, en los últimos años, 40.000 millones de euros. Se han construído 28 nuevas estaciones y adquirido 130 trenes, pero la demanda ha quedado muy por detrás de lo esperado. Según el diario "El Mundo", sobra el 15% de los trenes, con un precio de 750 millones de euros.

La línea Madrid-Valencia, que entró en funcionamiento en 2010, fue proyectada para 3,6 millones de viajeros al año. Sin embargo, en el primer año la afluencia de pasajeros fue del 50%, según indica la propia compañía ferroviaria.

Por otra parte, los costes de la expanción de la línea de AVE han acabado saltando por los aires. El tramo Madrid-Barcelona, inaugurado en 2008, acabó costando 9.000 millones de euros, un 30% más de lo presupuestado. Aún así, los responsables no parecen haber aprendido nada. También los costes de futuras construcciones se disparan más allá de lo planeado. Los 25 km de túnel bajo los Picos de Europa, en Asturias, costarán 3.200 millones de euros, tres veces más de lo inicialmente presupuestado. Con cada nuevo kilómetro aumentan naturalmente los costes de mantenimiento de la lujosa red sobredimensionada.

A finales de mayo, la Comisión Europea exigió a Madrid que vigilara la relación costes-usuarios de la Alta Velocidad. "El paquete de reformas español de 2013 contiene algunas contradicciones en su política de transportes. Se pretende rebajar los costes de mantenimiento y al mismo tiempo seguir construyendo tramos de Alta Velocidad", dijeron.

Los funcionarios de la Unión Europea saben que el pájaro ferroviario és cómodo, rápido y puntual, y que no recuperarán jamás el dinero invertido.

Los nuevos tramos son una trampa para la deuda

Según estadísticas de la UE, España ha recibido 45.300 millones entre 2000 y 2012 de fondos europeos, buena parte de los cuales han ido a parar a infrastructuras: junto a la red ferroviaria, también aeropuertos, autopistas y puertos en la costa española. "Una línea de alta velocidad necesita unos 6,5 millones de pasajeros al año, para ser rentable", critica la asociación automovilística catalana RACC. Este objetivo no se alcanzará nunca. Incluso la línea más utilizada del país, entre Madrid y Barcelona, es utilizada por 2,5 millones de pasajeros al año, mientras que en la más antigua, de Madrid a Sevilla, tiene 2,14 millones.

Ya hace tiempo que los tramos de alta velocidad se han convertido en una trampa para la deuda. Los pasivos de la empresa ferroviaria Renfe ascienden a 20.000 millones de euros. La mayor parte, cerca de 13.600 millones, procede de las infrastructuras llevadas a cabo por Adif.

Buscando nuevas fuentes de ingresos, la Ministra de Fomento, Ana Pastor, quiere impulsar la liberalización del transporte ferroviario, atrayendo inversores privados. Antes deberán eliminarse decenas de tramos no rentables, en el transporte de cercanías y regional. Aproximadamente 1,6 millones de viajeros deberán en el futuro subir al autobús para llegar a su destino, explica el periódico "El País" con datos del Ministerio de Fomento.

También habrá nuevos despidos en Renfe. En los últimos 25 años ya se ha reducido el número de trabajadores de 48.000 a 29.000, pero el transporte de mercancías y pasajeros continúa significando pérdidas. Con los recortes, Renfe espera ahorrar 86,5 millones de euros anuales.

Los aeropuertos también tienen pérdidas

Con todo, la Ministra de Fomento española no tiene un problema solamente con los trenes sino también con los aeropuertos. Después de haber hecho inversiones multimillonarias, que repercutieron en las ampliaciones de los aeropuertos de Madrid y Barcelona, la compañía estatal Aena está en números rojos, con una deuda de 12.000 millones. Para colmo de males, la crisis económica en España ha provocado que la llegada de pasajeros haya disminuído fuertemente en los últimos años.

Desde finales de 2011, los aeropuertos españoles han perdido cerca de 15 millones de pasajeros, siendo el más afectado el hub Madrid-Barajas. Aquí se inauguró en 2006 una nueva terminal que costó 6.200 millones de euros. El objetivo era que el aeropuerto de la capital llegara a los 70 millones de pasajeros/año, pero por ahora esa cifra queda lejos: el año pasado fueron solo 45 millones, uno menos incluso que seis años antes.

De todos modos, no ha sido sólo la crisis lo que ha frenado la demanda: el aeropuerto de Madrid ha perdido mucho atractivo por la subida de las tasas aeroportuarias. Las compañías aéreas deben pagar 16 euros por cada pasajero que transportan, el doble que hace tres años. Varias aerolíneas han decidido por ello reducir sus rutas hacia Madrid. La compañía de bajo coste EasyJet incluso ha cerrado su base en la capital española.

La ministra Pastor considera la salida a Bolsa de la estatal Aena, que gestiona 46 aeropuertos españoles. A este revoltijo pertenecen también plazas como Albacete, Logroño o Burgos, adonde van a perderse menos de 20.000 pasajeros al año. El farolillo rojo de Aena fue el año pasado el aeropuerto de Sabadell (Cataluña), con 600 pasajeros.

"En los años del boom, en España se contruyó y se construyó, el dinero era barato, estábamos como borrachos", recuerda un maquinista ahora jubilado. Poco a poco, y no per alta velocidad, los españoles van llegando a la realidad.

4 comentaris:

pons007 ha dit...

Lo dels plans de viabilitat sona a xino en aquest país. Lo important es fer mega infrastructures per sentir-nos els milors del mon i després si s'infrautilitzen es igual!

Javier Arnott Álvarez ha dit...

Made in Spain, la ilógica e incompetencia traspasa fronteras y mientras el corredor mediterráneo sigue esperando.

Elfreelang ha dit...

Spain is different .....acabarem per fer sopa dels trens.....vull marxar ja!

Ferran ha dit...

pons007, si la pasta l'haguessin d'avançar de la seva butxaca, otro gallo cantaría. Són uns criminals.

Javier, así es la cosa. Nos han estado tomando el pelo (ojo, unos y otros, de "aquí" y de "allí") tanto tiempo...

Elfree, jo també! (i després, independitzar-me de la xusma catalana, que en tenim també per donar i per vendre).